Encuentro Cercano
Estaba ahí tan cerca de mí, yo trate de ignorar su mirada pero sentía como tocaba mi espalda y al voltear se paralizaba el mundo solo con el choque de su iris y la mía, me atacaba una sed desorbitante, una ansiedad desenfrenada, mi ritmo cardíaco disminuyó hasta creer que había perdido la vida.
Con picardía se acercó y beso
mi mejilla cordialmente, y dejo sin sangre mis manos, sin oxigeno mis pulmones,
sin son mis pies, su aroma fue el veneno de la noche. No podía dejar de buscar esa
silueta entre la multitud, difícil de perder con ese andar que cautiva, con el
son de sus caderas alegres, cada cigarrillo que lleve a mi boca se sentía como
el rose de sus dedos en mis labios tratando de robar un puñado de besos
intencionados para su goce.
Cinco vasos de whisky domino
mi andar y mi mirar, no importaba la presencia de su madre, diciendo “aléjate”. ¿Retando? ¡No! Solo tengo
cariño y lujuria que dar ¿Me presta a su niñita? La haré feliz sin importar
que.
La noche concurría entre
canciones, tragos, miradas, sentimientos. Fue eterna miraba mi reloj y siempre
eran las 12. Las agujas no se movían y en mi interior era un volcán en erupción,
sin poder drenar su lava. Su síntesis se volvió borrosa y mi andar torpe, sin
embargo, seguía sintiendo necesidad de ella, ella de mi, tantos los que
ignoraron todo.
Sábado por la noche.
Mayo 2012, Maracaibo - VE
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