Puede que no sea de tus comidas favoritas, puede que no sea la canción que escucharías para ir caminando al trabajo, o el perfume que usarías, pero ¿y si lo intentas?, puedes romper ese prototipo, aventurarte en nuevos caminos, pasar esa línea delgada del ¿y porqué no? puedes llevarte una sorpresa, sino aprendí algo nuevo.
Vengo pensado esto desde hace meses, no me cierro al amor ni a la pasión. Y aprendí hace poco, que todo se debe llevar con calma y pensar con cabeza fría.
La Chica del Gato Blanco
Una dimension dónde sólo soy yo, mi gato y el mundo que creé.
jueves, 12 de enero de 2017
domingo, 10 de abril de 2016
Aromas de placer
Quiero cocinar para ella, para sus ganas, para verla feliz, para que sea el centro del universo mientras los aromas, los colores, los sabores nos invaden hacia nuestro interior. Que viaje a lugares que saben a libertad, dónde el vino bañe su cuerpo con amargo placer; dónde un bocado la desoriente de ricura.
Que con cada corte, cada movimiento de mis manos, se vayan directo a sus curvas. Que sin un contacto directo la suavidad de un pimentón se confunda con la delicadeza de su piel, y el rojo de sus labios sea igual de jugoso al de un tomate tierno...
Que con cada corte, cada movimiento de mis manos, se vayan directo a sus curvas. Que sin un contacto directo la suavidad de un pimentón se confunda con la delicadeza de su piel, y el rojo de sus labios sea igual de jugoso al de un tomate tierno...
jueves, 7 de abril de 2016
Ancla
Con su voz grabada y su mirada congelada, la imagino en lo que es su cotidianidad en el paso de las horas. Cuando recoge su cabellera oscura por el calor agobiante de la ciudad o cuando está preparando platos para el almuerzo. También la imagino mirando un partido de fútbol, del equipo que nos une, con rostro de pasión. Sin sospecha, sin alarma, llega su olor que aun desconozco junto a su sonrisa, tan inocente, tan escondida, tan ruda pared que protege la fragilidad de su belleza.
En esta ciudad desconocida se me van los días imaginando su caminar a mi lado, creando un rumbo en lo incierto, en esta selva de concreto ruidosa y contaminada, dónde la gente no tiene educación, esa gente que no es la mía, ella me salva con un mensaje, como en "Ardiente Paciencia" pero no son cartas las que espero, son sus mensajes los que dan un aire de desahogo.
Es un ancla a la calma, a la juventud, a la demencia de la que no debemos soltarnos nunca, esa alma libre que añoran los reprimidos por la rutina.
sábado, 8 de agosto de 2015
Tú mi cordura, yo tu orden, tú mi droga,
yo tu oxígeno, tu cuerpo mi lienzo, mi cuerpo tu experimento, artista de tu
sonrisa, científico de mis ideas.
Como agua y aceite que combinan
perfectamente, tu cadera alegre y mis dedos juguetones, inocencia y experiencia,
risas y pena, mirada intensa que desvía la tuya, respiración que se entrecorta,
corazón detenido.
Tú mi razón, yo en tu corazón, dueña del
mío, propietaria de tu locura, serenidad mía, paz tuya que te invado,
sugerencias de simplicidad cuando se resume en un algoritmo de Euclides, somos
el remedio que no se a inventado, la pintura no vendida del artista desconocido.
Para mí musa, para ti comprobación, eres
surreal entre mis manos, soy sabiduría que no adquieres de libros, un ensayo
olvidado sobre lienzo un no usado. Testigos de un ritual de amor entre finas
sabanas recién cambiadas, espectadores de un amor recóndito bajo manteles, manos
creadoras y sanadoras.
Tú eres mi luz, yo tu camino, Eres el
amor mío, soy el amor tuyo.
Lo nuestro descripción literaria.
Encuentro Cercano
Estaba ahí tan cerca de mí, yo trate de ignorar su mirada pero sentía como tocaba mi espalda y al voltear se paralizaba el mundo solo con el choque de su iris y la mía, me atacaba una sed desorbitante, una ansiedad desenfrenada, mi ritmo cardíaco disminuyó hasta creer que había perdido la vida.
Con picardía se acercó y beso
mi mejilla cordialmente, y dejo sin sangre mis manos, sin oxigeno mis pulmones,
sin son mis pies, su aroma fue el veneno de la noche. No podía dejar de buscar esa
silueta entre la multitud, difícil de perder con ese andar que cautiva, con el
son de sus caderas alegres, cada cigarrillo que lleve a mi boca se sentía como
el rose de sus dedos en mis labios tratando de robar un puñado de besos
intencionados para su goce.
Cinco vasos de whisky domino
mi andar y mi mirar, no importaba la presencia de su madre, diciendo “aléjate”. ¿Retando? ¡No! Solo tengo
cariño y lujuria que dar ¿Me presta a su niñita? La haré feliz sin importar
que.
La noche concurría entre
canciones, tragos, miradas, sentimientos. Fue eterna miraba mi reloj y siempre
eran las 12. Las agujas no se movían y en mi interior era un volcán en erupción,
sin poder drenar su lava. Su síntesis se volvió borrosa y mi andar torpe, sin
embargo, seguía sintiendo necesidad de ella, ella de mi, tantos los que
ignoraron todo.
Sábado por la noche.
Mayo 2012, Maracaibo - VE
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